sábado, 30 de mayo de 2009

Noche de sábado

Parte 1. A ti.
Hoy es sábado. Las ilusiones en días hábiles ya no son para mi. Hace un momento se coló por la ventana el aire de la nostalgia...


Circunstancialmente, casi sin darme cuenta, me encontré de nuevo inmersa en otra recaída emocional. Recuerdo, pienso, escribo, escucho...

Hasta hace poco me sentía curada. Porque ya no lloro cuando me acuerdo de ti. Porque ya no me haces falta en las noches de insomnio. Porque cada día te recuerdo menos… Porque ya no me duele pasar por la plaza o sentirte tan cerca. Me sentí curada porque mi ilusión cambia de rostro temporalmente, cambia de voz...

¿Será eso el desenamoramiento? ¿Turbación del juicio intermitente? ¿Ansiedad de recordar lo irrecordable? ¿Podredumbre del espíritu al imaginar lo que será de ti y reconocerme plenamente excluida de esa realidad?

A pesar de ser el mejor amigo que he tenido no mereces una sola de estas palabras. Ni un recuerdo. Ni un pensamiento. Ni un deseo en voz alta. No te espero, no te lloro, no te escribo a ti. ya no. Estoy segura de que hace mucho no te quiero y sin embargo no sé por qué te invoco cada día en que me caduca una ilusión, tal y como un ritual.

No te mereces este post entero, así que lo dividiré en dos partes.

Parte 2.

A los lectores de este blog.

Estoy cansada de esta farsa acuosa. Mi estado emocional pende de un hilo que casi se rompe cada sábado. Muchas veces como hoy me pregunto si la única función de este blog es alimentarse de letras nocivas, que riego con lágrimas confusas. Lágrimas que a veces no caen de mis ojos.

Me genera náuseas no poder escribir todas las cosas hermosas que tengo, todo lo que me hace sonreír, lo que me hace soñar despierta. Hoy lo intentaré: Me hace feliz una tarde de lluvia, los platos llenos de cereal con leche, enseñar a mi madre a escribir mensajes de texto al celular, las ventanas con cortinas oscuras, la sonrisa de un niño en la calle, las cámaras de video, los días nublados, las rebanadas de jamón, los besos, las tardes de sol, el olor de la tierra mojada, escribir con bolígrafos de tinta china, un vaso de agua fría a media madrugada, una tarde de caminata, una sobremesa, que usted me lea. Si, usted que ni siquiera me conoce más allá de un click semanal o quizá mensual.

Le estimo mucho, créame. A pesar de que hoy, a esta hora, en este preciso instante ratifico que este medio no se hizo para tener amigos, ni amores, ni sueños, ni confidentes. Este medio tan hueco como esas noches de sábado en que escribo a teclazo limpio en mi laboratorio improvisado a un lado de mi mesita de noche y de las canciones de Savage Garden que ya no me provocan nada.

viernes, 22 de mayo de 2009

19


Hace unas horas, este blog tenía dieciocho seguidores.
Este post no es un lamento.

Ahora, que vuelven a ser diecinueve, voy a dejar este post aquí porque sigue siendo una lección que vale la pena aprender.






jueves, 21 de mayo de 2009

Exorcismo

Hoy pasé por la calzada...

luego cerca de aquél restaurante

me detuve un momento frente al kiosco

y después contemplé la plaza entera...

Pasé por la tienda de libros
y enseguida recorrí el museo, sí aquél.

Volví a la plaza y dejé sobre la banca un libro: Una huella
de mi visita.

No derramé una sola lágrima.
Quizá por fin estés saliendo de mí.

miércoles, 20 de mayo de 2009

De lejos...


En unas cuantas horas iré al lugar de las canteras rosas. Treparé mi integridad a un auto y cuando vuelva a poner mis pies sobre la tierra firme, estaré más cerca de ti. Me pasa por la mente la idea de encontrarte, producto de una repentina casualidad.

Y si me gustaría verte, pero de lejos...
Sin que te dieras cuenta para poder apreciar todos los detalles. Me gustaría verte caminando a lo largo de la calle real, aquella que regué de penas un quince de mayo. Hasta me gustaría verte con alguien, quizá tomados de la mano. En mi alucinación ella es muy bonita y muy buena. ¿Y tú? Tú eres muy feliz.

Aquí se termina el post.

p.d. A veces deseo sufrir otra decepción de tu calibre,
para ya no pensar tanto en ti.



Sin probabilidades de contagio




Ese silencio me dice tantas cosas...

sábado, 16 de mayo de 2009

El verdadero Génesis

Hoy senti un hambre terrible y recordé que tengo abandonado el Ditiblog. También recordé un texto que leí hace mucho, lo publicaré aquí aunque con algunas modificaciones.

Dios pobló la tierra con es
pinacas, coliflores, brócolis, y todo tipo de vegetales, para que el Hombre y la Mujer pudieran alimentarse y llevar una vida sana.



Entonces Satanás creó a McDonald's. Y McDonald's creó el Big Mac. Satanás dijo al Hombre:
-¿Lo quieres con patatas y co
ca cola?
-Tamaño grande- dijo el Hombre.
Y el Hombre engordó.

Dios dijo: "Haya yogurt, para que la Mujer conserve la silueta que he creado con la costilla del Hombre". Además creó las ensaladas y el aceite de oliva. Y vio que estaba bien. Pero Satanás hizo el helado, los tacos de carnitas y los tamales. Y la Mujer engordó.

Dios dijo: "Mirad que les he dado frutas y verduras en abundancia, que les servirán de alimento." Satanás por su parte, inventó los huevos revueltos con tocino. El hombre engordó aún más y su colesterol malo se fue por las nubes.

Así que creó Dios la fuerza de voluntad, las zapatillas deportivas para que el Hombre decidiera correr y algunas veces ayunar para perder los kilos de mas.


No obstante Satanás concibió la televisión por satélite y la conexión a internet para que el hombre se distrajese y no se ejercitara. Luego agregó el control remoto, para que el Hombre no tuviese que cambiar de canal con el sudor de su frente.

Y Dios dijo al Hombre y a la mujer "Pueden comer de todo, menos de lo que se encuentra allá, dentro de aquél baúl enorme frío por dentro"
Pero
Satanás dijo a la Mujer :
-Son apetecibles a la vista del Hombre unos aperitivos, llévaselos. Dios no quiere que los coman, para que no sean como El.


Y la Mujer le acercó al Hombre patatas fritas, palitos salados, cacahuates, chorizo y una cerveza. El Hombre, aferrado al control remoto, comió los aperitivos, que eran abundantes en colesterol y grasa.

Y vio Satanás que estaba bien.


Así que Dios creó las dietas restrictivas que forjan el carácter.

El Hombre llegó a tener las coronarias obstruidas, sofocamientos por la noche y distensión abdominal.
Y dijo Dios: "No es bueno que el Hombre tenga un infarto y cometa el pecado de la gula."
Creó el cateterismo y la cirugía cardiovascular, la banda gástrica y las unidades coronarias para salvar a los gordos.

Entonces Satanás creó... el PrevenIMSS.

No puedo creer que después de postear esto, sólo haya cenado una toronja y medio litro de agua. Estas letras inauguran la etiqueta "letras recicladas" no son mías, hago la aclaración...

viernes, 15 de mayo de 2009

¿Por qué les regalan manzanas?

Hoy amanecí con los ojos hinchados, pero con una duda. ¿De dónde viene la costumbre de regalar manzanas a los maestros? ¿Tiene algún significado? Si alguno de ustedes lo sabe, quisiera que ofreciera el dato cultural. ¿Otro dato curioso y probablemente inútil?


No es un mito que los alumnos regalen manzanas a sus profesoras. Pero lo mismo traen naranjas, toronjas, uvas o pepinos con limón.

No es un mito que los niños regalen pedacitos de cariño impresos en papel. Pero lo mismo dan cartas, estampas, collarcitos o caracolitos del mar.

Siempre tuve un pensamiento para un niño en especial.
No es un mito que los maestros tengamos alumnos consentidos.
Pero cada alumno mio tenía su propio dia en mi calendario oficial.

Quizá ya sea tiempo de volver a cargar una manzana en la bolsa el próximo ciclo escolar. Quizá sólo sea una mala racha.

Porque soy licenciada en educación primaria desde hace cinco años,
pero fui maestra desde que nací.

Feliz Día a los maestros que pasen por aquí.
(Blanche, Silencio es Sexy, Claricce, Maraya que es media pedagoga y a los que sin ser maestros de formación, me han enseñado muchas cosas por este medio, no los nombro porque son bastantes. No los nombro porque para variar el día amaneció llorando y yo también)


miércoles, 13 de mayo de 2009

Estrépito sensorial de mi dependencia afectiva





Hoy invoqué la noche en que te fuiste, en medio de un charco de agua salada que nacía de mis ojos. Lloré a mares. Lloré a cántaros. Lloré a lágrima viva. Recuerdo que esa mañana nació llorando, igual que yo.

Te fuiste con la promesa de estar siempre para mí. Estar en todas las formas posibles, exceptuando aquella forma en la que yo deseaba que estuvieras. Aquélla fue la primera y la más dolorosa de todas nuestras despedidas. Porque aunque ha pasado el tiempo, has salido de mi vida encarnado en la persona de otro ser completamente distinto, otras voces, otras noches, otros rostros, pero siempre tú.

Los hombres a quienes más odio son aquellos indecisos que marchan sigilosamente y vacilan como las nubes fugitivas. Se roban las palabras y las hacen suyas. Las colocan en cajitas pequeñas con trozos de papel de colores…

Las adornan con cuidado, con paciencia, con ternura…le dan un toque de constancia, sensaciones que parecen reales, tangibles, veraces, libres de fingimiento. Y después se marchan, con la promesa de una amistad.

Por esto es que ya no sé si prefiero el estrépito, el trueno y los estragos de este mal tiempo emocional, a la calma obligada, sospechosa y solapada que sobreviene después...

miércoles, 6 de mayo de 2009

La noche de los cisnes

Érase una vez una gashinita de ojitos cafés y plumitas castañas. Ella se contemplaba por horas en el reflejo de un riachuelo. El agua turbia le dejaba ver su plumaje suelto y gris; su cabeza y cuello casi desnudos y sus patas feas y robustas. Así que la gashinita no tenía amor por sí misma.

Durante muchos días pasaba cerca de ahí un cisne cuyo plumaje era blanco, la cabeza pequeña, el cuello largo, sus patas largas, sus alas grandes y majestuosas. La gashinita había visto antes muchos tipos de aves, pequeñas y grandes, algunos eran incluso más hermosos que este, pero algo era distinto en el plumífero. Algo que ella no lograba identificar.

Cada noche, el cisne y la gashina se miraban uno al otro a través del reflejo de aquel riachuelo. Jamás se habían visto directamente. En una ocasión el cisne le pidió a la gashina que le permitiera estar un poco más cerca, que le permitiera ver sus hermosos ojos. Ella temerosa, siempre rechazó la petición del cisne, alegando que su plumaje era grisáceo y sus alas feas, sintiendo pena e inclinando su cabeza. Sin embargo el cisne insistía cada noche de manera más prominente:

-Tus ojos son hermosos, tus alas maravillosas…No te has dado cuenta porque el agua de este riachuelo es turbia y no te permite ver las cosas con claridad.

Una noche que la luna iluminaba de manera especial los alrededores de la granja, la gashinita decidió mirar al cisne tímidamente. Él quizá embelesado por el fulgor de las estrellas, se inclinó ante la gashinita y le dijo:
-Tus plumas son hermosas, tienes una sonrisa que cautiva los sentidos, me gusta el brillo de tus ojitos, son de un color canela. Eres muy bella, de esto no hay duda.

La gashinita avergonzada y a la vez atónita escuchó durante toda la noche la voz del cisne, que decía las cosas más hermosas que jamás nadie hubiera dicho al pasar por ese riachuelo.

-En tu mirada veo a una gashinita tierna, linda, curiosa. Y tus ojos, aunque tristes, denotan alegría, incertidumbre, inteligencia. Esta ha sido una de las mejores noches de mi vida-prosiguió el cisne.

Y así estuvieron, juntos. El absorto en su discurso fascinante y los ánimos de la gashinita profundamente cautivados. A un grado en que después de esa noche, ella no pudo evitar soñar con él. Y por instantes comenzó a sentirse una gashinita muy especial.

En una ocasión durante el atardecer, cuando la luz del sol aún iluminaba el color de las flores, la gashinita miró de nuevo su reflejo en el agua: permanecía intacta la imagen fétida de ella misma. Se sintió traicionada, pensó que el cisne le había mentido. Lo esperó para sentirse segura de que no era cierto lo que sus ojos veían, pero esa fue la primera de muchas noches en las que el cisne comenzó a faltar a esas citas.

La gashinita esperó muchos días y muchas noches. Su expectación fue mortífera y los pesimistas argumentos de su mente insistentes. Anhelaba la llegada del cisne, era dependiente de sus palabras y de su compañía para ser feliz. Únicamente pensaba en el día en que él se quedara para siempre junto a aquel riachuelo.

Una noche, el cisne por fin volvió.

- Necesito que aclares el motivo de tu intempestiva partida-dijo la gashina bastante afligida.

El cisne, apenado manifestó quererla mucho, pero no poder quedarse con ella ya que su camino era largo y sólo había querido transmitirle lo hermosa que él la había visto a través del reflejo de su mirada. Sólo había querido ayudarla.

Quiero hacerte un encargo-le dijo-de hoy en adelante tendrás que procurarte protección, ánimo, cariño y hermosas palabras a ti misma, tendrás que aprender a quererte y a descubrir lo hermosa que eres, sin necesidad de que nadie te lo haga ver. Deberás borrar para siempre la imagen que ves en el riachuelo todos los días.

Dicho lo anterior, emprendió el vuelo hacia lugares desconocidos, en busca de su propio destino. El cisne nunca había pretendido enamorar a la gashinita. Su propósito era hacerle saber lo hermosa que era internamente, para que borrara de su mente el reflejo tormentoso de aquella agua turbia.

Desde aquél día, la gashinita especial intenta convencerse todos los días de las palabras del cisne. Pero no ha podido definir el final para esta historia.

domingo, 3 de mayo de 2009

No tengo un título para esto

Hace relativamente poco, tuve un pensamiento eufórico, hermoso, incluso emocionante. Me hizo reír tres veces mientras esperaba el camión. Saqué mi libreta de anotaciones porque quise atraparlo, pero el lápiz no tenía punta y entonces el pensamiento voló y voló…

Me enfrasqué en las prisas, en las órdenes, en los problemas con la impresora, en las mentiras de papel que luego cambiamos por cheques bancarios. Recordé a mi pensamiento, el que se convirtió en nube. Y esperé toda la tarde a que cayera en forma de lluvia.

Cuando el reloj daba las seis me encontré mirando el cielo, buscando algún estruendo…

-No regresará más- pensé.

El pensamiento jamás regresó, entonces me sentí mejor.



Mi cuento es ridículo, pero a veces actuamos así. El pensamiento negativo es una protección frente a la decepción. Si pensamos negativo, no esperamos a que suceda nada bueno, por eso acertamos ante una desilusión.

La mayoría de los “negativos” con el paso de los años y los estragos del tiempo terminamos con nuestros buenos deseos. La decepción constante se convierte en un “manto protector” para evitarnos el dolor adicional.

Así, poco a poco llega la desesperanza a la vida de las personas. Todo lo que se quiere es automáticamente imposible de lograr…Por eso un día, aprendemos a no pedir, ni a esperar nada.

Si no se tiene nada qué esperar, no hay objetivos y los deseos son escasos. De modo que la vida, sin importar la edad, la vida se torna una aburrida antesala de la muerte.





Si usted no está afectado por esta desgraciada aflicción, conocerá a alguien que lo esté, la manera más fácil de protegerse ante estas personas es evitarlas tal como sugiere la regla de la felicidad.