Depresión: Placer patológico derivado de coleccionar momentos tristes, inventariarlos, producirlos, prolongarlos, almacenarlos de manera incisiva y ambientar musicalmente su maldita presencia. No es un mal de medias tintas: Genera mucha hambre o mata de inanición; te postra en una cama o te mata de insomnio fatídico. Veneno para el alma, pero te va acabando lento…
domingo, 30 de noviembre de 2008
Mi lista de conceptos con copyright
Hoy saqué mi cajita de cartas y recuerdos escritos. Es impresionante la cantidad de letras que uno puede acumular en años. Incluso hice el hallazgo de textos escritos hace siete años, cartas que jamás envié, cartas que recibí cuando todavía usaba el correo tradicional… (Sí, esas que vienen en sobre y con timbre postal ¿Alguno de ustedes recibió una carta así?) Así fue como encontré:
Mi lista de conceptos con copyright
No soy una estudiosa de la gramática y menos de la etimología y tampoco pretendo serlo. Indeliberadamente, con el paso del tiempo he ido atesorando frases, conceptos o definiciones extrañas, aplicables a mis propios textos y a mis experiencias particulares. A ese conjunto de letras, he tenido a bien llamarle “Lista de conceptos con copyright” en alusión a un comentario que hizo una amiga virtual mía, que visitaba de manera frecuente mi blog de antaño, el cual eliminé en una tarde de melancolía exagerada. Hoy los encontré en este cajón de mis archivos del pasado y quise desempolvarlos un poquito...
Pocas cosas encuentro tan increíbles que desempolvar letras. Se parece a la sensación de escuchar una vieja canción; reconocer un olor entre la inmensidad; mirar una fotografía de antaño; recordar los detalles de una película. Se produce un viaje en el espacio y el tiempo, una súbita marea de emociones intensas, que se alojan en tu mente y te provocan distintas reacciones. Si ustedes escriben alguna especie de diario íntimo y años después leen pasajes anteriores, comprenderán lo que digo.
A partir de este hallazgo publicaré poco a poquito mi lista de conceptos, fue escrita durante mis adorables noches de insomnio y surgió como consecuencia de esta tristeza que pago a plazos…y que no sé cuántos abonos me quedan todavía.
martes, 25 de noviembre de 2008
Crónica de una recaída emocional.
Hoy leyendo sobre tanta saudade por aquí y saudade por allá... y después de varios meses en que no sé nada de ti, descubro que te extraño mucho.
Tengo muchas cosas qué contarte. A veces cuando inicio sesión, todavía se me olvida que te saqué de mis afectos y espero verte en línea. Pero me acuerdo de que ya no existes…y empieza un breve ciclo de recuerdos.
De repente gira en mi mente el momento en que te vi en la plaza. Te veías muy guapo ¿No te lo dije? Qué tonta.
Yo te vi a lo lejos…tú venías buscándome. Giré al lado contrario de donde estabas…Pero me encontraste. Y te hice creer que me viste primero… Fue divertido hacerme la perdida. Traías el saco en la mano y me gustó tu corbata. Los recuerdos giran y giran y de repente los acordes de la canción de Savage Garden me recuerdan la vez en que iba toda pensativa recargada en el cristal de la ventana, a sabiendas de que te iba a ver otra vez. Confundida, emocionada, contenta, turbada. Amplia gama de sentimientos.
Y así, la magia de los recuerdos me tiene de nuevo ahí. Pienso en algo, luego pienso en otra cosa, aunque sean sucesos sin relación alguna. Ahora estabas recargado en mi hombro…nadie dijo nada. Contigo no pude rellenar silencios con palabras vacías. Contigo el silencio no fue un estorbo. Contigo el silencio habló. Y cuando te diste cuenta de las melodiosas notas de ese silencio, acariciaste mi cabello y de manera confusa, el instante me pareció casi insoportable. Mi mente imponía lógica en mis ideas, pero me resultó imposible que hayas mentido con la mirada. Aún así, creo que lo hiciste. Y te creí.
De repente me visualicé cansada, eran las siete de la mañana, tenía que irme a trabajar pero no podía despegarme aún del teclado. Habíamos platicado toda la noche, se fue como un respiro el tiempo. Todavía mostraste resistencia al despedirte…cinco minutos más…pero no llego a tiempo , te dije.
Y circunstancialmente, casi sin darme cuenta, me encuentro de nuevo inmersa en otra recaída emocional. Recuerdo, pienso, escribo, escucho, intento dormir. Inevitablemente te extraño todavía, bandido. Me levanto agotada, con los trozos de ideas en la mano, buscando desesperadamente en qué depositarlos. Las pastillas hoy no funcionan. Termino vociferando…y publicando en este pulgoso blog.
Mis alternativas no han resultado atractivas ¿Escribir cartas que jamás leerás? ¿Contar los dias para que me caduque la ilusión? ¿Qué no había caducado? ¿Qué parte del proceso es esta? ¿Es aquella donde pretendo encontrar un reemplazo de urgencia? ¿Caer en el juego de otros cisnes? Ninguno dice las cosas como tú…
Hasta hace un rato me sentía curada. Porque ya no lloro cuando me acuerdo de ti. Porque ya no me haces falta en las noches de insomnio. Porque cada día te recuerdo menos… Pero hoy tuve mucho miedo. No quiero pasar por la plaza…no quiero pensarte tan cerca…no quiero exponer mis emociones a un reencuentro ¿Será eso el desenamoramiento? ¿Turbación del juicio intermitente? ¿Ansiedad de recordar lo irrecordable? ¿Podredumbre del espíritu al imaginar lo que será de ti y reconocerme plenamente excluida de esa realidad? ¿O solo más argumentos para mi falta de amor propio?
No mereces una sola de estas palabras. Ni un recuerdo. Ni un pensamiento. Ni un deseo en voz alta. Que a lo más estaré alojada en algún recoveco oscuro de tu mente, si no es que hiciste aseo mental ...
Esta noche ya no te espero. Mi bandeja de entrada sigue vacía y mis lagrimales secos. Ni te lloro, ni te escribo a ti. Mis ofrendas son para esta ausencia de todo y de nada.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Condometric
¿Será verdad que los hombres sin complejos son los potenciales compradores de este artefacto?
domingo, 2 de noviembre de 2008
sábado, 1 de noviembre de 2008
¿Padeces verborrea ocasional?
Las personas que me conocen superficialmente, consideran que soy muy callada, seria. Una prueba más de que uno nunca llega a conocer del todo a una persona, porque yo: Sufro de verborrea ocasional. Seguro que a ustedes también les ha pasado.
En ocasiones por el furor de un momento, puedes decir muchas cosas de alguien. Cosas que en el momento te proveen un desahogo emocional de valor incalculable, puedes sentir que quitas un peso de encima. El problema es que debes tener cuidado con tus palabras, con la manera de decirlas y sobretodo para elegir a la persona con quien vas a desahogarte. La frustración o el enojo del momento pueden pasar, pero las malas palabras que dijiste suelen tener mucho eco, mucha difusión. Siembran resentimientos, destruyen la amistad, carcomen el respeto. Son dañinas.
La verborrea ocasional es una especie de cáncer de las relaciones humanas, un mal para el cual no existe la quimioterapia, pero una enfermedad posible de prevenir.
Semillero de ilusiones efímeras
A mi en lo particular en mis últimas visitas a la capital del país, me llama mucho la atención viajar en metro. Me gusta entrar en ese agujero de hormigas humanas cuyas vidas están interrelacionadas por la necesidad de inmiscuirse en los viajes diarios de la vida...ah!
Se sabe demasiado a partir de la simple observación de las personas: Su vestimenta, su manera de hablar, de reír, de moverse, los objetos que traen consigo, la estación en la que suben o bajan. Con sólo mirar imaginas qué hace cada uno, de dónde viene, a qué se dedicará. Pero lo mejor es considerar la idea de que probablemente después de ese minúsculo contacto de miradas, breves palabras o gestos jamás volverás a cruzarte por la existencia de esas mismas personas. Es raro, improvisado, perecedero: Compartir un instante, una casi fugitiva coincidencia en el espacio y el tiempo.
Hay tal cantidad de detalles en el metro, que pudieras observar todo el día, pero especialmente me gusta observar rostros y miradas. Hay personas que se hablan con sólo observarse entre si...y se dicen muchas cosas mediante el contacto visual. Ojos de nadie, que van regando miradas como semillas. Gente que se sabe reír con los ojos y que habla con las manos. Miradas furtivas que caminan sigilosas y chocan con otras, que después de varios choques quizá generan una sonrisa y después muchas, de varios colores. Todo converge, en ese orden: a veces inicia en un vagón, para terminar en el andén, en un pasillo, al salir, como parte del carácter improvisado implícito. Pero es como un bocadillo emocional que no amarga. Usar la palabra "miradas" más de tres veces en este párrafo, ni siquiera parece un error, porque es de ese ingrediente que se tejen las ilusiones de un rato.




