jueves, 30 de abril de 2009

Cubrebocas y más cubrebocas

El nuevo billete de veinte pesos.

No hay misas, pero sí confesiones y distribución de la sagrada comunión.
Y por cierto, cada media hora...


Este perro usa un ¿tapa hocicos?

Ya no encontré cubrebocas en la farmacia, pero este auto sí.

Así lució esta mañana la ciudad de la esperanza...



Por cierto, hoy es día de niño.

Más vale reírse, que llorar...


martes, 21 de abril de 2009

Palindromanía




Hoy hablaré de un tema poco usual: los palindromos. Si usted de momento no recuerda lo que es un palindromo, le comentaré que el vocablo palíndromo procede de la unión de los términos griegos:

paλιν, nuevo, y δρoμος, carrera.




Y sin embargo, no es una 'nueva carrera'. El palindromo es una frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda.

Sí... como aquél legendario "Anita lava la tina"

Me gustan los palindromos, no soy una apasionada, pero me parece un tema interesante y para quienes los escriben es una especie de ejercicio cerebral inusitado. Lea este palindromo, uno de los más largos que se han escrito:

"Adivina ya te opina, ya ni miles origina, ya ni cetro me domina, ya ni monarcas, a repaso ni mulato carreta, acaso nicotina, ya ni cita vecino, anima cocina, pedazo gallina, cedazo terso nos retoza de canilla goza, de pánico camina, ónice vaticina, ya ni tocino saca, a terracota luminosa pera, sacra nómina y ánimo de mortecina, ya ni giros elimina, ya ni poeta, ya ni vida"

Aquí puede revisar otros ejemplos. Si usted carece de interés por este tema, tómelo como cualquier otro dato curioso y probablemente inútil .


Quizá hasta este punto le parezca patológico de mi parte tanto interés en los palindromos, pero ahora descubrirá que hay personas que han dedicado una buena parte de su vida a escribirlos y difundirlos. Les compartiré la página de Internet de un compositor llamado Víctor Carbajo, tiene un enorme compendio de palindromos entre los que destaca quizá el más largo palindromo escrito en lengua española.

Y esto es todo lo que tengo qué decir sobre palindromanía.
Pero sólo por esta ocasión.


sábado, 18 de abril de 2009

La suerte de Ozu

A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)
Poeta y dramaturgo alemán.

Más de una vez me he entretenido leyendo de improviso alguno de los libros del rincón, porque "se leen de un tirón", además, las ilustraciones son maravillosas. Uno de mis favoritos es La suerte de Ozu, escrito por Claudia Rueda, pertenece a la colección del Fondo de Cultura Económica.

Me ha gustado tanto su moraleja, que a menudo lo recomiendo a compañeros y amistades cercanas. A pesar de ser un texto corto y aparentemente sencillo, trae implícito un trascendente mensaje que es susceptible a las más distintas y variadas interpretaciones. Aquí lo tienen:




No podemos estar seguros que las cosas buenas que nos pasan, representen algo mejor para nuestro futuro a largo plazo. Tampoco podemos saber si las cosas malas, por las que nos lamentamos, puedan traer algo positivo a nuestra vida. Sin embargo, casi siempre un obstáculo incluye una oportunidad oculta.


Sábado: Con "S" de sola.






Soltería Legítima:
Dícese de aquella situación sentimental nula (la cual tiene valor igual a cero) que trae como consecuencias principales: periodos largos de ausencia de ilusiones certeras, expectativas tambaleantes acerca del matrimonio y una pseudo crisis momentánea alimentada por la presión social de inmiscuirse en una relación de pareja.

Soltera legítima y potencialmente vitalicia: Que padece soltería legítima.


Esta foto se la tomé a mi reflejo en el cristal de un auto.
El vicio de buscar espejos improvisados.

jueves, 16 de abril de 2009

El amor en los tiempos del cupido virtual

Alguna vez hace poco, eliminé a todos mis contactos sólo por una noche. Me puse unos audífonos, me acosté sobre el sillón en la oscuridad. Sólo admití a una persona. Si escuchaba el sonido de inicio de sesión, estaría segura de que era él y nadie más en línea. Y si, escuché el sonido esa noche. Después, se me hizo vicio hacer eso. Las noches que escuchaba el sonido, el corazón me latía más de prisa. Las noches que no escuchaba nada, me dormía triste. Y soñaba...unas veces dormida, otras despierta.

Y cuando menos lo imaginé, me descubrí descifrando el itinerario de aquella persona, sus escenarios, sus rutinas y a extrañarle. Y deseaba verlo conmigo, aunque lejos, a través de un cable, a veces de una bocina... Y cuando me di cuenta, me descubrí viendo fotos y escuchando canciones.

Conocí de la desesperación de escribir un mensaje y no obtener una respuesta. Revisar la bandeja de entrada e imaginar una larga lista de inferencias acerca de una ausencia, Y desear. Y esperar. Y soñar.

Y cuando por fin se conectaba, percibir cómo un saludo cambiaba toda la perspectiva de un día, o sentir la incertidumbre mientras se escribe y el interlocutor no reacciona inmediatamente. Después, con el tiempo uno termina por sentir miedo a esas ausencias y aprende a esperar que el otro sea quien emita el primer mensaje. Y un escalofrío chiquito nace en el vientre y se traslada por el cuerpo. Y te hace sonreír, hasta en los días nublados. Y uno se siente contento, pero triste.


Al principio me costaba trabajo aceptarlo. Pero escuchar la voz y percibir una mirada a través de una cámara o una imagen, nutre los sentidos y desarrolla lo que nos hace falta conocer de esa persona: su olor, su piel...su sabor. Y el deseo de completar toda la experiencia, nos mantiene embelesados, expectantes. El amor llega después de completar el proceso y a veces es una experiencia en singular.

Durante esas noches de pláticas interminables alguna de las frase s escritas puede hacer eco mucho tiempo, generar emociones parecidas a ese escalofrío que se siente al caerse de la cama, al mecerse en el columpio... alojarse en la memoria, tal y como fue expresada. Pasado el tiempo, se pueden citar textuales y resonar durante mucho tiempo en nuestra cabeza.


Y por fin se sabe lo que es leer y escribir en la misma proporción. Porque a veces uno lee mucho y es poco lo que se nos permite escribir, como si aquél contacto fuera más un monólogo para evitar la soledad.

A veces parece increíble, pero en realidad no lo es tanto si consideramos que Fermina Daza y Florentino Ariza se enamoraron por medio de la palabra escrita y con ayuda del telégrafo en los tiempos del cólera. En ese sentido el internet es sólo otro aliado tecnológico de principios de siglo.

No cabe duda, conforme avanza la edad, uno se enamora con menos frecuencia, pero con más intensidad. Hoy intenté recrear en mi mente la sensación que genera escuchar que esa persona especial se conectara al messenger. Es genial, es inolvidable…Me quedé pensando si es demasiada cursilería recrear tal efecto. Lástima que conforme pasen los meses, me esté quedando cada vez más sorda.


Ofrezco una disculpa por abusar de la "y" creo que eran necesarias.

lunes, 13 de abril de 2009

Radiografía del llanto


Mi blog se está convirtiendo en una serie de textos fallidos y posteriormente eliminados sin justificación aparente. Quizá no tenga sentido tener un blog con esas características.

Sin embargo, hoy me siento particularmente influída por la amargura de mi incipiente estado de ánimo y estoy convencida de que en momentos como estos, tiene mayor utilidad un blog.

D
urante esta tarde sufrí una inevitable despedida, con su dósis de llanto incluída. Ese tipo de lágrimas que no pueden contenerse a pesar de los espectadores, que surgen posterior a un episodio de mirada acuática, de lágrimas estancadas, que se derraman, que forman un surco...que no se pueden secar con la mano. Llorar a chorros, como dice Oliverio Girondo. Después cuando baja la marea , todo es sal, mejillas coloradas, inhalación ruidosa, ojos hinchados, sonidos reprimidos, suspiros, sueño...


Al final de una tormenta de mal tiempo emocional como esa, sólo se siente un hueco. Y los ojitos se cierran solos y se necesita un abrazo. Quizá un beso, tal vez mucho más que eso. Entonces, reina el silencio.

Y se acaba el post.