miércoles, 30 de diciembre de 2009

Jornadas depurativas de fin de año

Estoy de vacaciones, lo cual implica tiempo libre adicional. Este respiro ha sido una bendición, pero me recordó que mi melancolía requiere de cierta dosis de ocupaciones para mantenerse en niveles aceptables o de lo contrario comienza a generar ratos tristes de manera aleatoria. Por ello me dispuse a realizar limpieza en mis cosas personales.

En esta era tecnológica en la que nuestro cuarto o casa ya no son los únicos lugares que requieren de limpieza exhaustiva y frecuente, me di a la tarea de revisar los archivos de mi computadora, clasificarlos, considerar los que ya no sirven…


El problema de esas inusitadas jornadas depurativas es que vamos encontrando muchas cosas arrinconadas y después de una leve sacudida, las volvemos a guardar en el armario, en los cajoncitos escondidos, en la papelera de reciclaje o debajo de ese mueble donde “no estorban” de manera que inconcientemente seguimos conservando todo aquello que ya no sirve para nada, pero -suponemos-algún día podríamos reutilizar.

Y lo cierto es que pocas -poquísimas- veces volvemos a hacer uso de esos enseres que ocupan el espacio destinado para guardar nuevos objetos. El cariño, la costumbre, la melancolía, el afecto o la necedad nos hacen conservar todo lo que ya debería estar lejos.

Me he dado cuenta que estos procesos se dan en las cosas materiales, pero también y más frecuentemente en las emociones. Resulta fácil enviarlo todo a una papelera de reciclaje donde tarde o temprano podemos recuperar las tristezas, los malos ratos, las palabras que marcaron tanto, los disgustos, los rencores. Eliminar de manera definitiva todo esto requiere de un esfuerzo y un valor adicional implícito. Muy pocas personas tienen desarrollada esa capacidad de recomenzar, llevando consigo sólo lo que puede ser benéfico en sus vidas.

Estas épocas decembrinas en recuerdo de la Navidad y el fin del año, aluden mucho a este tipo de procesos y depuraciones en nuestra vida, los acontecimientos vividos anualmente, las cosas que tuvimos, todo lo que nos faltó por hacer y que pensamos lograr el próximo año.

Por eso, quiero externar mi cariño y mis mejores deseos a quienes por aprecio, interés o mera coincidencia cibernética han llegado a este espacio, sobretodo a quienes leen con asiduidad Espero que conserven o recuperen la salud, que a mi modo de ver, es lo único que realmente importa. Nunca permitan que su vida se convierta en una consecuente serie de intenciones, deseos almacenados, silencios fortuitos, afectos reprimidos y letras ocultas.

Si existe un motivo de aflicción al término de este año, piensen que muchos no tuvieron la suerte de estar en este punto de la línea del tiempo y el espacio. Asi que...aprovechémoslo.

¡¡Si cada nuevo día es la bendición de otra oportunidad, imagínenselo que significa el inicio de un nuevo año!!

viernes, 25 de diciembre de 2009

Pendiente

Me la pasé leyendo casi toda la nochebuena.
Tenía pensado postear, pero el tiempo de vigilia no me alcanzó, asi que dejaré disponible este espacio para cuando tenga la oportunidad de postear justo lo que esta noche me pasó por la mente.

Ojalá hayan cenado muy rico.
Ojalá estén muy bien.

martes, 1 de diciembre de 2009

Restos de noviembre

"Busca tu camino en otra parte, mientras busco el tiempo que perdí..."


Hoy estoy mejor sin ti.

domingo, 22 de noviembre de 2009

8.20


Esta fotografía la tomé a las 8.20 a.m. uno de
tantos días en que llego tarde a la oficina.
Pensé que necesitaba exponerla, puesto que
invertí algunos minutos en tomarla, lo cual
provocó que llegara aún más tarde.
Borrarla, pese a su pésima calidad, sería un evento
tan estéril como haberla tomado.


Hoy hice limpieza en mi celular. Tenía muchas fotografías
almacenadas. Algunas las tomé para ilustrar algún post
que después jamás escribí y probablemente nunca escriba...
Ya se verá.

Si llego tarde, pero mis jefes llegan más tarde...
¿Significa que llego temprano?

martes, 17 de noviembre de 2009

20

No importa cuántas veces decido repasar mentalmente las últimas conversaciones, o si busco ocultos los motivos entre las letras de los comentarios escritos.

Nunca entenderé por qué me aflige cada que un
seguidor se va o me bloquea sin ninguna explicación.
-Así sea un completo desconocido-






sábado, 14 de noviembre de 2009

Hace tres años

Muchas noches quise recorrer cada centímetro
de las canteras iluminadas, soñando a cada paso.

Disfrutar del viento, la luz, el agua, el sonido de la ciudad.

Vivenciar un beso tuyo en cada plaza, que me acariciaran tus
palabras a lo largo de esa avenida que tantas veces recorrí...sin ti.

Una noche como hoy, pero hace tres años, volaron mis sueños.
Se convirtieron en amargas noches de sábado.

Quizá no haya más noches de cantera iluminada, pero
no he dejado de amar el atardecer.

viernes, 30 de octubre de 2009

Cassettes


Hoy en You tube encontré unas rolas que me recuerdan los tiempos en que uno de mis pasatiempos favoritos era la radio. Tenía una grabadora con cintas siempre disponibles, sintonizaba varias estaciones y cuando iniciaba una canción que me gustaba corría de prisa a oprimir el boton REC.

Por eso todas esas canciones inician incompletas, absolutamente. Después reproducía las cintas al momento de realizar mis actividades cotidianas. Me pongo a reflexionar cuánto han cambiado las cosas ¿cuánto tiempo tenía sin escribir o leer la palabra "cassette"? Recuerdo especialmente cuando me obsesionaba conocer los datos de una canción que escuchaba casualmente, muchas de esas rolas eran en inglés y en ese tiempo pasaba verdaderas odiseas para lograr escuchar esa canción otra vez o saber al menos quién la interpretaba para comprar el disco o algo así. Era una labor que sólo emprendías si realmente te interesaba la canción, andar cantando fragmentos a tus amigos para que te ayudaran a encontrarla.





Recuerdo una vez en que paseaba en bicicleta en el jardín de mi casa y escuché Love is all around de Wet Wet, por alguna razón no he podido olvidar ese momento, constantemente lo reproduce mi memoria, aún conservo ese fragmento grabado. Ya luego me compré una grabadora de voz, me gustaba entrevistar a la gente, después comencé a grabar cintas con mi voz e intercalando las entrevistas que tenía y las canciones que me gustaban, se los regalaba a mis amigas, a mis familiares.

Tengo pocos recuerdos de esa época, pero todos me causan nostalgia, por ejemplo una vez cuando entrevisté a uno de mis tíos que falleció poco tiempo después. Por alguna razón no he podido escuchar esa grabación, aún me siento vulnerable.

Creo que le debo demasiado a esos pedacitos de plástico tan abandonados en esta época del Ipod, Itunes, You tube y el jamás pasado de moda CD. ¿Alguno de ustedes tiene recuerdos similares?


domingo, 11 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Pilas

Pancheli: Hola mamá Oshi ¿Cómo estás?
Mamá Oshi: Bien ¿y tú?
Pancheli: ¿Qué estás haciendo?
Mamá Oshi: Cosiendo...¿qué crees ya llegaron los juegos?
Pancheli: (Emocionada) Aaaah!! ¿Ya llegaron? ¿Y qué te dijeron?
Mamá Oshi: Ya están aqui, para cuando tú vengas...
Pancheli: ¿Y ya les pusieron las pilas?

Tomado de www.fernandafrancely.blogspot.com

domingo, 16 de agosto de 2009

Felicidad efímera



¿Creen en la reencarnación? ¿En el viaje de las almas que se encuentran a lo largo de su tránsito por diferentes espacios y tiempos?

Yo comienzo a pensar que puede ser una explicación lógica.

Ahora, entre grillos, el reloj de la iglesia, perros a lo lejos y este silencio sólo puedo pensar:

Qué efímera ésta felicidad , comparada con la eternidad que nos espera.
Me voy porque dormir adelgaza, dicen.

jueves, 13 de agosto de 2009

Patología emocional

Es imposible evitar que la mente reproduzca indeliberadamente ciertas emociones provocadas por el recuerdo de situaciones o circunstancias dolorosas, pero también es cierto que evocar sensaciones es una conducta propia de criaturas emocionales, como lo somos los seres humanos.

Y yo… parece que respiro de recuerdos, de ilusiones fallidas, de episodios de rechazo aludidos en las madrugadas solitarias, donde nada más que las letras pudieran hacerme ronda. No estoy conciente ya ni de lo que siento. Insensible me siento esta madrugada.

Supongo entonces, mi patología emocional no consiste en evocar recuerdos negativos, sino en retenerlos, repasarlos en todas sus fases, proporciones y efectos…originarlos intencionalmente y promover su permanencia de una manera frecuente, causando insomnio y conmociones lacrimógenas esporádicamente intensas.

Necesito decir que siento que mi alma envejece inesperadamente junto a una computadora portátil que es una compañera muda y al mismo tiempo mi confidente más leal. Mi ayer es un estado emocional intermitente: días duele, días no. Creo que no tengo qué decir, que los días que duele, suelo visitar este rincón donde colecciono mis letras casi vivas y mis tiempos más que muertos.

Mi conciencia se altera a tal grado que llego a pensar que Belanova, Lu o Maná tienen algunas buenas rolas y de vez en cuando lloro mientras escucho sus canciones decrépitas de coros repetitivos. A los pocos días me entusiasmo con otra canción plástica y altero mi estado emocional escuchándola una y otra vez hasta sentir deseo de vomitar. Un ejemplo de esos episodios se materializa aquí:





Mis amistades más entrañables, yacen en el olvido convertidas en agradables episodios emocionales de ocasión: ex compañeros de trabajo, de estudios, vecinas de antaño, conocidos cibernéticos casuales. Efectos de la casualidad compartida, pues. A veces me siento víctima de mi soledad asistida: la soledad que consiste en estar rodeada de gente que te ama profundamente y cuya compañía sueles valorar cuando ya no existe.

Debería estar dormida a estas horas, pero quizá mañana cuando recupere el conocimiento y estas ideas parezcan exageradas, todo estará mejor. Me preguntaban hace poco que por qué publico y enseguida borro... He aquí la respuesta. En la mañana ya nada se ve igual que después de una noche de tétrico insomnio.

domingo, 9 de agosto de 2009

Letras que se olvidan

Hoy recordé la tarde en que compré el disco de Green Day. Tomé un trozo pequeño de papel que recorté cuidadosamente, escribí una nota breve, que contenía algunas frases cuyo contenido divagué por espacio de una hora: usé mi mejor letra, realicé los trazos empleando un lapicero que tenía punta de 0.5 mm.



Pegué la nota a la caja del disco, luego lo envolví. Un día después, te lo entregué personalmente. No pudiste contener el impulso por abrir el paquete…

-Abrelo cuando estés en tu casa- supliqué.

Lamento mucho haber impedido que ahí mismo lo abrieras. He olvidado lo que anoté en la nota, pero tu cara de asombro, alegría, sorpresa o curiosidad satisfecha jamás se me hubiera borrado de la mente… Si yo la hubiera visto, sólo entonces, este sería un mejor post.

Escribo esto porque encontré ese recuerdo, dentro de un cajón de mi cerebro que me faltaba revisar

viernes, 31 de julio de 2009

Madrugada fértil

Entre más tiempo invierto en vivir, menos oportunidades tengo de postear.
Esta madrugada fértil, encontré en mi bandeja de entrada un fragmento de Julio Cortázar:

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujandola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar...

Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultaneo del aliento, esa instantanea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar comtra mi como una luna en el agua.
Mi respuesta se resume en una frase:
.


viernes, 24 de julio de 2009

Cáscaras de plátano



Erase una vez un señor que tenía bastante hambre y muy poco dinero para comprar comida. Apenas las monedas le alcanzaron para un kilo de plátanos. Su hambre era tan inmensa que creyó que ese alimento no alcanzaría para satisfacer su voraz apetito. Entonces pensó:

-Me voy a comer también las cáscaras de los plátanos, a ver si así me lleno.

Una vez que se terminó de comer todas las "tecatas" sintió tal hastío que muy a su pesar tuvo que tirar los plátanos.



jueves, 23 de julio de 2009

Subtítulos a media noche



Hallazgos inesperados.

Acabo de darme un paseo por esa mezcolanza de egos y hallazgos disimulados que resulta ser el Hi5. Eso de hurgar por invitación en las vidas ajenas de los seres lejanos y que hace mucho dejaste de ver –o que nunca has visto- puede ser interesante. Cada click te conecta a nuevas hipótesis, me encanta esa sensación de “ir atando cabos” Me emociona que la gente nunca se pone a pensar qué repercusiones puede tener una foto, un comentario… van descubriendo su intimidad a un millón de cibernautas y brindan una cantidad absurda de detalles. De ese modo uno se entera de primera mano de tantas cosas que, en ocasiones, conviene no saber. A veces al descubrimiento sobreviene la tristeza. Y ps es lo que me pasa esta noche mientras escribo esto...

Escalofríos chiquitos.

…descubro que la batería de mi celular necesita recargarse y cada que se enciende el aviso, creo que es un mensaje trasnochado: siento un escalofrío chiquito y no quiero pensar que otra vez estoy enamorada hasta el tuétano. Aún a estas fechas y con veintisiete largos años coleccionando ilusiones caducas ignoro si esa sensación de escalofrío chiquito sea una repercusión, un fragmento o una variante de lo que coloquialmente llaman “mariposas en el estómago Sobre todo porque muchas veces sentí eso y no precisamente en momentos felices y con música suave de fondo. Si alguien sabe definir este sentimiento-sensación usando palabras que me conmuevan hasta las lágrimas, tendrá una mención honorífica en el siguiente post. (Amable lector no sé qué pase por tu mente en este momento, pero es cosa seria, en verdad quisiera que alguien me lo describa aunque no les interese lo de la mención) Refiero todo lo anterior porque…



¿Cuál es el antónimo de extrañar?

…hay alguien cuya presencia me ha hecho muy bien los últimos días. Casi acaba de irse, aunque temporalmente. Recién terminó la reproducción de una canción cuya frase repetitiva dice:

Hoy te vas y aunque sé que aún estás, nada puede evitar… que ya te extrañe tanto.

Y me obliga a pensar acerca de lo que se siente extrañar, una de las sensaciones más fuertes del ser humano, por la amplia gama de emociones que causa. Por ejemplo, a veces mientras extrañas: lloras, sonríes, necesitas, suspiras, sufres, sueñas, lloras, amas, evocas, deseas, recuerdas…

Y tan es así, que uno puede escribir libros enteros inspirados por esa conmutación tétrica del extrañar, casi como me ocurre en este blog cuyas letras permanecen sólo cuando lloro, necesito, sufro, lloro, evoco o recuerdo. Quisiera entonces recuperar esa transición positiva al extrañar. Una variación que admite la añoranza de un regreso, de un “volver a tenerse” Algo que quizá ya no sea extrañar entonces. Pensar en eso, me conmueve…

Cadena del desamor.

…casi como me conmuevo de ciertos hombres que después de largas horas de insomnio pensando en las palabras exactas para alentarse a declarar sus sentimientos por una mujer, tengan que aceptar una negativa por respuesta. Me conmueven tanto como esa franja de mujeres cuyos afectos se ponen en alguien que siempre “les quiere mucho, pero no lo suficiente”; aquellas a quienes “se les quiere mucho, pero como amigas”.





domingo, 12 de julio de 2009

Sobre desveladas, etiquetas y otros blogs.

Estaba pensando en que quiero una ilusión de medio día. Una que dependa otra vez de las miradas y ya no tanto de las letras que se escriben y se leen detrás de un monitor durante una desvelada.

Qué mejor si ocurre en miércoles, viernes o domingo en medio de una comida familiar.

Son las tres de la mañana y no he podido dormir. Estaba pensando en la necesidad de que mis desveladas tengan un sentido. Cuando vivía en la ciudad de las canteras rosas, me dedicaba a estudiar y realizar mis trabajos por las noches. A las cinco de la madrugada escribía un poquito en mi diario.

Me levantaba de la silla, me arreglaba y me iba a la escuela. En aquél entonces mis desveladas me permitieron concluir una licenciatura, porque en las tardes me dedicaba a ver la vida a través del balcón, a contemplar la lluvia, a cantar en voz bajita y a escribir cartas de puño y letra. Mi tía me sugirió varias veces que consiguiera un trabajo como velador.


Ahora me estoy desvelando en busca de un blog que me permita quedarme leyendo toda la noche y lo encontré. Su autor es León, me ha gustado la forma en que relata sus historias románticas. Su página es un tributo al amor, describe las cosas tan naturalmente que en momentos imaginas que estuviste ahí. Las etiquetas muestran la lista de mujeres que han ocupado sus sueños y no pude evitar pensar, que todos -casi- tenemos una lista de personas que en cada etapa de nuestra vida ocuparon un lugar especial.

De inmediato busqué la etiqueta con mayor cantidad de entradas, leí la historia completa. Pensé en mis propias etiquetas, en lo que yo podría escribir y sobre quién lo haría. Y el recuerdo te trajo a mi mente, pero ya sin lágrimas, ni suspiros, aunque sí con la mayor cantidad de post escritos.

Si tuviera intacto el recuerdo de un beso maravilloso, así como el que León le dió a Priscila el día que se hicieron novios, seguro que lo insertaría aqui --> Lástima porque, si algún día besé a alguien, ya no me acuerdo lo que sentí.