domingo, 16 de agosto de 2009

Felicidad efímera



¿Creen en la reencarnación? ¿En el viaje de las almas que se encuentran a lo largo de su tránsito por diferentes espacios y tiempos?

Yo comienzo a pensar que puede ser una explicación lógica.

Ahora, entre grillos, el reloj de la iglesia, perros a lo lejos y este silencio sólo puedo pensar:

Qué efímera ésta felicidad , comparada con la eternidad que nos espera.
Me voy porque dormir adelgaza, dicen.

jueves, 13 de agosto de 2009

Patología emocional

Es imposible evitar que la mente reproduzca indeliberadamente ciertas emociones provocadas por el recuerdo de situaciones o circunstancias dolorosas, pero también es cierto que evocar sensaciones es una conducta propia de criaturas emocionales, como lo somos los seres humanos.

Y yo… parece que respiro de recuerdos, de ilusiones fallidas, de episodios de rechazo aludidos en las madrugadas solitarias, donde nada más que las letras pudieran hacerme ronda. No estoy conciente ya ni de lo que siento. Insensible me siento esta madrugada.

Supongo entonces, mi patología emocional no consiste en evocar recuerdos negativos, sino en retenerlos, repasarlos en todas sus fases, proporciones y efectos…originarlos intencionalmente y promover su permanencia de una manera frecuente, causando insomnio y conmociones lacrimógenas esporádicamente intensas.

Necesito decir que siento que mi alma envejece inesperadamente junto a una computadora portátil que es una compañera muda y al mismo tiempo mi confidente más leal. Mi ayer es un estado emocional intermitente: días duele, días no. Creo que no tengo qué decir, que los días que duele, suelo visitar este rincón donde colecciono mis letras casi vivas y mis tiempos más que muertos.

Mi conciencia se altera a tal grado que llego a pensar que Belanova, Lu o Maná tienen algunas buenas rolas y de vez en cuando lloro mientras escucho sus canciones decrépitas de coros repetitivos. A los pocos días me entusiasmo con otra canción plástica y altero mi estado emocional escuchándola una y otra vez hasta sentir deseo de vomitar. Un ejemplo de esos episodios se materializa aquí:





Mis amistades más entrañables, yacen en el olvido convertidas en agradables episodios emocionales de ocasión: ex compañeros de trabajo, de estudios, vecinas de antaño, conocidos cibernéticos casuales. Efectos de la casualidad compartida, pues. A veces me siento víctima de mi soledad asistida: la soledad que consiste en estar rodeada de gente que te ama profundamente y cuya compañía sueles valorar cuando ya no existe.

Debería estar dormida a estas horas, pero quizá mañana cuando recupere el conocimiento y estas ideas parezcan exageradas, todo estará mejor. Me preguntaban hace poco que por qué publico y enseguida borro... He aquí la respuesta. En la mañana ya nada se ve igual que después de una noche de tétrico insomnio.

domingo, 9 de agosto de 2009

Letras que se olvidan

Hoy recordé la tarde en que compré el disco de Green Day. Tomé un trozo pequeño de papel que recorté cuidadosamente, escribí una nota breve, que contenía algunas frases cuyo contenido divagué por espacio de una hora: usé mi mejor letra, realicé los trazos empleando un lapicero que tenía punta de 0.5 mm.



Pegué la nota a la caja del disco, luego lo envolví. Un día después, te lo entregué personalmente. No pudiste contener el impulso por abrir el paquete…

-Abrelo cuando estés en tu casa- supliqué.

Lamento mucho haber impedido que ahí mismo lo abrieras. He olvidado lo que anoté en la nota, pero tu cara de asombro, alegría, sorpresa o curiosidad satisfecha jamás se me hubiera borrado de la mente… Si yo la hubiera visto, sólo entonces, este sería un mejor post.

Escribo esto porque encontré ese recuerdo, dentro de un cajón de mi cerebro que me faltaba revisar